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“Aquel al que le gusta el té es un buscador”

En una casa en García Cortinas, en el barrio Punta Carretas, hay un aroma que lo inunda todo. Un lugar tranquilo y muy acogedor, donde los visitantes pueden sentarse y disfrutar de un té de su elección y estar un rato “aquietando la mente”. Mónica Rodríguez, Sommelier de té y dueña de La Tienda del Té, recibe y aconseja a todos los que se acercan, curiosos, a conocer más sobre la milenaria infusión.

— ¿Cómo surgió el deseo de abrir la tienda?
— Surgió más que nada porque me enganché rápido con el té en hoja y con las mezclas. Siempre tuve mucho olfato, eso también fue lo que me llevó hasta el té y después estaba la necesidad de abrir un lugar así, porque no había nada en Uruguay. Di el paso de una, entre la idea y la apertura de la tienda pasaron dos o tres meses. Fue increíble la rapidez. Quería hacer algo que me gustara, trabajar en algo que me llenara y bueno, así arrancó, es difícil, pero esta año ya vamos a cumplir ocho años.

— ¿Qué fue lo que te cautivó del té?
— La forma de preparación, el momento de intimidad con el té, el calentar el agua, elegir tu té, y poner todos los sentidos en ese rato, el olfato, el gusto, la vista. Mientras hacés tu té en hojas estás un ratito en ese proceso, atento a eso. Limpiás la mente, no son momentos de tanta necesidad de concentrarte en algo más tangible, más real. El té nos da esa experiencia de meternos para adentro y de estar un rato aquietando la mente, esa es la parte que me gusta.

— ¿Cuál es la esencia de La Tienda del Té?
— La esencia del lugar es el té como protagonista. Tiene que ver con la forma de vida que viene de la mano del té y la cultura que viene desde su cuna. Pasa algo ceremonioso cuando tomás un té, que puede ser una ceremonia de grupo o íntima, y es por su forma de preparación, por aprender a conocer los tipos de té, la planta del té y cómo se toma. Para nosotros la tienda es una forma de Ir creciendo con la gente. Queremos que el lugar sea acogedor y tranquilo para los que nos visitan, es lo que priorizamos, aunque eso pueda significar que nos descubran menos o que demoren más en encontrarnos. No queremos perder el contacto con los clientes, el poder aconsejarlos.

— ¿Por qué te parece que los turistas tendrían que darse la oportunidad de venir a la tienda?
— Es sabido que al que le gusta el té, es un buscador. Al turista que le gusta el té lo busca, más que nada porque es una experiencia que no hay en todos lados. Además, cuando la gente está de vacaciones es el momento ideal para tomarse un té, disfrutarlo, conocerlo. No los defraudamos, porque siempre se van encantados y vuelven. Ya tenemos muchos turistas que vuelven al año, a los dos años y nos buscan.

— ¿Qué recomendación le das a alguien de cómo empezar a aprender?
— Yo siempre digo que la gente que se acerca al té no encaja dentro de un estrato social o un tipo de personalidad, es más un tema de sensibilidad, con que seas un poco sensible y estés buscando cosas saludables para tu alma y tu cuerpo, el té está bueno. El que llega a la tienda es porque ya tiene la inquietud, y en general no te defrauda el té. La forma de aprender es tomando. Si te acercás a la tienda y nos contás qué cosas tomás, qué cosas te gustan, te asesoramos, te llevás tu té y te contamos cómo prepararlo. Después yo siempre digo que es un camino sin retorno, porque después la gente vuelve enseguida a buscar otro té, o a buscar un regalo. Te atrapa, te atrapa enseguida.

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